lunes, 2 de agosto de 2010

Un mago nunca llega tarde, ni pronto; llega exactamente cuando se lo propone

Mi hermana me dijo hace poco, medio de coña, "eres rara e inaccesible" y aunque al principio protesté y no le di mayor importancia, ahora me planteo cuánta verdad hay en ello, y si la hay, ¿cuánta es visible para el resto de la fauna? Porque a veces tengo la sensación de que estoy de visita en un zoológico, con todos sus graciosos animalitos mirándome y lanzando sus gruñiditos en su dialecto particular; y otras veces tengo la sensación de que son ellos los que vienen a visitarme a mí al zoológico y yo soy el animalito raro al que miran desde lejos y señalan con una mueca de asombro.
A veces una se siente bastante fuera de lugar, como si la hubieran arrancado de los bosques canadienses y la hubieran metido en una de las jaulas del zoologico más chic del centro de la ciudad. Que sí, que muy chic, muy moderno y muy "recreación del ambiente natural", pero no deja de ser un puñetero zoológico.
Me gusta llamar a las cosas por su nombre.
Tengo la esperanza, algún día, de saltar los barrotes de mi jaula y encontrar mi verdadero lugar. Eso queda muy bonito así dicho, ¿verdad? el verdadero lugar. Pero peca de tanto y de tan poco. Indefinición, inconcreción, inacción, nebulosismo, que viva el limbo. Pero cómo poner palabras a lo que no lo tiene. Confío en que todos tenemos una brújula interior y aunque no conozcamos el destino final, ella poco a poco te va marcando el rumbo (siempre al norte, viento en popa a toda vela) y tú, paso a paso, te vas acercando.
He tenido tiempos mejores en los que no necesitaba recurrir a la brújula porque no me sentía perdida. Pero en la vida todo son rachas, y a veces hay que hacer reajustes, revisar las baterías, limpiar los cristales de las gafas para ver mejor. Confío también en que si estoy aquí, medio perdida, dándole toques a mi brújula de bolsillo, es por mi bien, porque era necesario.

Si el Anillo llegó a mí, es porque yo tenía que llevarlo.

Ojalá yo tuviera un Gandalf sabio y gruñón que me convenciera justamente de esto.

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